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Lealtades familiares

¿Maestra por vocación?

 

De joven me gustaba todo aquel conocimiento que pudiera responder preguntas de tipo existenciales. En ese momento no pude ver que había otras disciplinas, otros abordajes y herramientas para adentrarse en estos temas tan inherentes al ser humano. Por lo tanto estudié como ya dije por ahí filosofía, teología y profesorado de educación primaria. Me dediqué a “ser maestra”, en realidad a trabajar como tal, el tema de nuestra identificación con nuestra profesión, nuestra actividad laboral es interesante también de desentrañar, pero ahora, a lo que voy.

Durante muchos años ejercí esta profesión, la de enseñar, con responsabilidad, empatía y mucho sacrificio por sobre todo. Pensaba que esa era mi vocación, que era lo que mejor sabía hacer, que la escuela era mi mundo y lo era. Me encantaba saber que a mi abuela le alegraba y llenaba de orgullo que yo fuera maestra, dado que ella no pudo trabajar como tal a lo largo de su vida como lo había deseado y soñado. Pero, sentía que si bien me gustaba, me permitía una independencia económica y mi abue estaba orgullosa de mí, dar clases en la escuela no era lo que quería hacer el resto de mi vida, que me impedía mi proyecto personal, aun sin tener claro cuál era y sin entender bien por qué.

La lealtad es un sentimiento de solidaridad y compromiso que unifica las

necesidades y expectativas de la familia, así como los pensamientos, las emociones y motivaciones de cada miembro del clan.

En las familias hay leyes tácitas que todos sabemos que existen, aunque nunca hayamos hablado de ellas. No hablamos de cosas buenas ni malas sino de reglas inconscientes. Las lealtades invisibles nos llevan a repetir los mismos hechos, fechas y edades que han conformado el drama familiar de nuestros ancestros. Estas lealtades nos empujan a hacer todo aquello que hacemos de forma inconsciente. Por ejemplo, no obtener un título terciario o universitario con el deseo subconsciente de no superar socialmente a los padres que nunca estudiaron. O mujeres que buscan parejas para que las mantengan económicamente para no ser independientes y no superar a su madre que siempre fue ama de casa y solo trabajó dentro del hogar. O cómo es mi caso, realizar aquel trabajo que a alguien del clan no le fue permitido y sufrió por eso.

Las lealtades invisibles nos llevan a repetir las mismas historias que nuestros ancestros para buscar el amor, el reconocimiento o la aceptación de nuestros familiares.

Te invito a preguntarte qué comportamiento o acción sentís que te representa y sentís que no podés cambiar o qué sentís como un deber ser o como una obligación en tu vida.

 

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